Durante mucho tiempo, la historia del futbol se escribió casi exclusivamente en masculino. Mientras los grandes estadios, las ligas profesionales y las figuras mediáticas ocupaban los reflectores, miles de mujeres disputaban otro partido: el de conquistar el derecho a jugar. Cada entrenamiento, cada cancha improvisada y cada espacio ganado formaron parte de una transformación silenciosa que hoy comienza a reflejarse en el crecimiento del futbol femenil dentro y fuera de México.
Sin embargo, esa historia no se explica únicamente a través de campeonatos o estadísticas. También se construye con el trabajo cotidiano de entrenadoras, preparadoras físicas, árbitras, directivas y futbolistas que, durante años, abrieron caminos en un deporte que apenas empezaba a reconocerlas. Detrás de cada partido existe una red de personas que forman, acompañan y sostienen proyectos cuyo impacto trasciende las noventa minutos sobre la cancha.
En ese proceso se inscribe la trayectoria de la zacatecana Sarah Cuevas Reyes, nutrióloga, directora técnica y preparadora física, cuya carrera la ha llevado de Mineros de Zacatecas a clubes de formación en Nuevo León; de una estancia académica en Portugal a la creación de una de las primeras escuelas de futbol exclusivamente para mujeres en Emiratos Árabes Unidos; y, más tarde, a formar parte del crecimiento de la Liga MX Femenil con FC Juárez. Su experiencia no sólo recorre distintos escenarios deportivos, sino también diversas maneras de entender el futbol como herramienta de formación, inclusión y cambio social.
A lo largo de ese camino, Cuevas descubrió que muchas de las batallas más importantes no se libran durante un partido. En Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, el primer desafío consistía en convencer a las familias de permitir que sus hijas asistieran a entrenar; en México, la profesionalización del futbol femenil ha implicado transformar infraestructuras, metodologías y formas de concebir el deporte. En ambos casos, el objetivo ha sido el mismo: abrir espacios para que más mujeres puedan jugar, entrenar, dirigir e imaginar un futuro dentro de la cancha.
Actualmente, mientras desarrolla una investigación doctoral sobre la identidad y el significado de las mujeres que participan en el futbol mexicano, Sara Cuevas observa ese proceso desde una doble perspectiva: la de quien ha vivido la cancha y la de quien busca comprenderla desde la academia. Su historia revela que el crecimiento del futbol femenil no depende únicamente de los resultados deportivos, sino de una transformación cultural que continúa escribiéndose todos los días.
En esta conversación para El Mechero, Sarah Cuevas Reyes comparte una trayectoria que rebasa la experiencia personal para convertirse en el retrato de una generación de mujeres que ha encontrado en el futbol mucho más que un deporte: un espacio para disputar oportunidades, construir comunidad y demostrar que, a veces, la victoria más importante comienza mucho antes del silbatazo inicial.
No lo olviden: ¡juntos incendiamos la cultura!
Karen Salazar Mar
Directora de El Mechero