DANIEL MARTÍNEZ
COLUMNA: PALABRAS (EN) CLAVE
En septiembre de este año U2 cumple la significativa cantidad de cincuenta años ininterrumpidos como banda activa. Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. están a punto de cumplir sus bodas de oro. Es bastante tiempo si pensamos que no hay muchos casos de grupos que duren tanto. Y no es sólo eso, no son solamente las cinco décadas, sino que a lo largo de este medio siglo se han mantenido con la misma alineación. ¿Hay algún caso semejante al de ellos? Parece ser un ejemplo único de longevidad en toda la historia del rock. Al menos hasta donde conozco y he investigado, no hay otra banda que haya llegado a los cincuenta años con los miembros originales sin una sola interrupción: ni un cambio de integrantes, ni una salida temporal de un elemento, ni una separación y vuelta de la banda; tampoco un tiempo de proyectos alternativos y, por supuesto, ningún deceso.
Está más que claro que hay bandas que tienen más años existiendo, empezando por los Rolling Stones, que de hecho acaban de sacar nuevo disco, pero también sabemos que al poco tiempo de su fundación falleció un miembro fundamental: Brian Jones. También hay agrupaciones que se acercan a la cifra, como Rush, que duró 41 años con los mismos integrantes, aunque no eran la alineación original. Y bueno, está el caso muy sonado de ZZ Top, que de hecho duró 51 años con los mismos elementos, hasta el fallecimiento de Dusty Hill, pero hay que mencionar que no son los integrantes originales: la alineación fundacional, aunque duró muy poco, era otra. Y un matiz importante, aunque parezca secundario: durante sus últimas casi dos décadas como banda (desde 2003) ZZ Top sólo había sacado un álbum de estudio y llevaba ya varios años sin lanzar ningún material nuevo, desde La Futura (2012). En realidad, durante casi 20 años ya no eran una banda activa en términos creativos y se concentraron especialmente en dar giras.
Entonces, volviendo al punto, todo indica que U2 es un ejemplar único de agrupación que se mantiene durante cincuenta años (y contando) con los miembros originales de manera ininterrumpida y consistente, tanto en lo que a creación de material refiere, como a sus actividades como conjunto. Y a todo esto añádase que durante esta media centuria se han mantenido constantes en su popularidad y en su resonancia alrededor del mundo. Quizá a muchos no les guste el material discográfico publicado por U2 desde los dos miles o incluso desde los noventa para acá (después del Achtung Baby de 1991), pero ahí ya es cuestión de predilecciones y, como dijo un célebre escritor, “el gusto es irrefutable”. En lo personal, he disfrutado mucho sus últimos álbumes, tal vez tanto como los de los ochenta, que es considerada su época dorada. En All that you can’t leave behind (2000) y How to dismantle an atomic bomb (2004), hay varias joyas ocultas además de sus exitazos de esos años; No line on the horizon (2009), aunque es un álbum atípico, contiene espléndidas canciones; y en la díada Songs of innocence–Songs of experience (2014-2017) ―títulos alusivos a William Blake, por cierto― podemos encontrar varias canciones emotivas y relevantes en la historia personal de Bono y U2.
La mejor muestra de la vigencia y la inagotable creatividad de la banda está en que este año celebran sus cincuenta años con bastante material nuevo. El pasado miércoles de ceniza lanzaron un EP con el explícito nombre de Days of Ash, que abre con American Obituary, una especie de elegía por las víctimas de la América de Donald Trump, y en especial por el sonado caso de la activista Renée Nicole Macklin Good, madre de tres hijos asesinada en Minneapolis en un operativo del ICE. Luego, el viernes santo publicaron el otro estupendo EP que parece el lado B del anterior, con otro nombre explícito: Easter Lily (azucena de Pascua). Con estos dos Extended Plays U2 vuelve a sus tiempos gloriosos de religiosidad y protesta y parece reconquistar a varios fanáticos apóstatas. En su sonido, de hecho, se pueden percibir varios ecos de sus primeros años y de su mejor época.
Y por si todo esto fuera poco, hablemos de su vigencia en nuestro país, con el que tienen una entrañable relación. Hace unas semanas nos sorprendieron apareciendo en las calles de CDMX, encaramados en un autobús pintado por un artista local, grabando el videoclip de su nueva canción “The street of dreams” y dando un privilegio envidiable a varios fans mexicanos de formar parte de él. En el video, recién estrenado, podemos ver a Bono y compañía paseando sobre el autobús, que ostenta una leyenda que dice “La calle de los sueños” ―así en español―, por calles de la Ciudad de México y sus alrededores, mientras cantan: “La calle, calle de los sueños, broken are the chosen on the Street of Dreams”. Luego se les ve atravesando la casa de una familia mexicana para salir a un balcón a tocar para sus fans, terminando el video con una frase escrita en español que dice: “Gracias a la gente de México”. Vaya detalle han dado a sus seguidores de estas tierras.
A menos que ocurra algo extraordinario o desafortunado, el cierre apoteósico de su gran fiesta de cumpleaños cincuenta será un nuevo álbum de estudio y una gira mundial. ¿Tendremos el privilegio de poderlos ver en México? Cruzamos los dedos porque así sea, en especial quienes no hemos podido presenciar uno de sus shows. En próximos meses aquí estaremos hablando de su nuevo álbum y tal vez escribiendo una crónica de un concierto. Mientras tanto U2 seguirá más vigente que nunca, rompiendo marcas y en el centro de la escena rockera. Y en un tiempo más batirán el otro récord, el de los 51 años de ZZ Top para consagrarse definitivamente como la banda con la formación más longeva de la historia, tanto en formación original como en permanencia de miembros. Nos leemos en la próxima.