ÓSCAR ÉDGAR LÓPEZ
Desde la infancia soy ateo, gracias a mi papá, pero diletante del arte sacro, gracias a mi abuela materna. Recuerdo con especial pinchazo de nostalgia “las posaditas” en su casa, todo aquel teatro de cantar, cargar los peregrinos y rematar con suculenta cena; y algunos templos de mi querida Zacatecas, el de Jesús, el de Fátima, el de Bracho y por supuesto Catedral. Los templos católicos están diseñados para la introspección y el dolor auto-infligido, buscan que el creyente se acuse pecador y expíe sus faltas por el rezo y la penitencia. Pero para algunos ateos las iglesias también son museos, a parte de las que ya mencioné me gusta bastante el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Calvillo, Aguascalientes; y otras tantas en Querétaro, Puebla, Ciudad de México.
En estos recintos de la fe que no practico ni comulgo, (Chuy y Lucifer son mis personajes mitológicos favoritos), he visto esculturas, pinturas y miniaturas en las que los personajes representados realizan gestos con sus cuerpos, un tipo de comunicación no verbal muy escénica que se conoce como “quirología” o “chirinomia”, variante de la retórica y elemento primordial en la iconografía religiosa. Uno de los gestos manuales que más se repiten es el de la mano en “V” casi siempre apuntando al cielo y con la palma para afuera (para los británicos este gesto con la palma hacía el rostro del que lo hace es un insulto). Este gesto simboliza solicitar el silencio, necesario para la oración, y la victoria. En la página https://arca.uniandes.edu.com pueden observar 86 pinturas en las que aparece esa señal en obras depositadas en diversos museos y colecciones del mundo. Otros significados de este gesto van desde el saludo jipi, el conocido amor y paz, hasta una simple solicitud de “dos” cosas. Como símbolo la mano tiene múltiples acepciones, según aparezca cerrada, abierta, apuntando, siendo ofrecida o presentada. La mano de dios, la derecha que bendice y otorga el perdón, la palma abierta símbolo del quinto sol mexica, la mano del dios Maradona para los pamboleros.
Eunice Guerrero es artista multidisciplinaria mexicana, su voz la podemos disfrutar en la música del dueto Valsian, proyecto de rock indie con referencias disimiles como el synth pop y el bolero, o el new wave. Es También artista visual, autora de la pintura “La señal”. Esta pieza monocromática (bueno hay un punto ocre a la derecha) en óleo compuesta de forma clásica con el personaje al centro, en busto con regla de tres, nos presenta a una figura, andrógina y con mueca de tristeza que realiza con la mano derecha una señal, ¿se trata de un gesto quirológico religioso?, ¿es una santa de la melancolía? Quisiera que olieran esta pintura, su aroma a trementina de pino es un dulce chapuzón en el bosque. Pienso que sí se trata de una santa, pero seglar, su fe ha sido quebrada, se ha descubierto humana o cercana a lo humano, lo cual es una desgracia, pues ¿qué tormento más terrible que saberse finito, que verse y saberse un bicho con consciencia? El rostro representado es inquietante, podría referir también a un sueño tormentoso. Y la boca, ¿por qué parece una boca de payaso triste? Atrás se sugieren formas que podrían ser un jinete o una montaña. Esta pequeña obra está pintada con rigor, sabemos que ha sido elaborada desde cero, desde el bastidor, preparar la tela, dibujar y aplicar la pintura, una delicia.
Acérquense a la obra de esta fabulosa artista, tanto a su pintura como a su canto, disfruten de ambos, gozaran un placer extremo como el que disfrutamos los ateos en el gran útero de los templos católicos.

>Título: “La señal”
Técnica: óleo sobre tela
>Medidas: 20 x 25 cm
Instagram: eunicetieneproyectos_ft_