ÓSCAR ÉDGAR LÓPEZ
¿Han puesto atención al crepitar de las lavadoras?, el movimiento de las aspas produce un ritmo muy contagioso, de niño me gustaba escuchar a la imponente Whirpool de mi abuela sacudirse con esa música tan extraña pero tan atractiva. En el tianguis, ¿han aguzado el oído para apreciar las tremendas recitaciones de la multitud, de los marchantes y vendedores?, ¿qué me dicen de la música de los bulevares, alguna vez han escuchado la hermosa sinfonía de los escapes, claxons, sirenas, motores, derrapes? Después de Kepler y “la música de las esferas” somos más conscientes de la omnipresencia del sonido. El arte de la música no inventa el sonido, lo organiza, así como el arte de la pintura organiza el color y la forma. Paren la trompa de Eustaquio para que aprecien el ruido circundante convertirse en música y en canción.
La “música ruido” o como se le conoce en inglés noise music es una rama del arte sonoro con una historia muy profunda y una serie de vertientes tan basta que se vuelve, de momento, inabarcable. Similar a otras corrientes como la música concreta o el serialismo, la noise music se distingue por la valoración semántica de la textura auditiva, como si al hablar de obra plástica enfrentáramos el abstracto geométrico con el informalismo español; en estos ejemplos el azar, el accidente, el gesto, son el símbolo y crean el discurso. Sus antecedentes formales se remontan a más de cien años con la obra de Luigi Russolo, hasta sus exponentes mainstream como Sonic Youth, con referentes de suma importancia como Bebe Barron, Fm Einheint, Merzbow, la amplia gama de artistas del Japanoise (muchos de ellos vocales y peformacers como Masonna) y sus filiaciones con el free jazz que iniciara Jhon Coltrane y Ornette Coleman y el free jazz fusionado con el death metal de Jhon Zorn y algunos proyectos de Mike Patton como Fantomas y Maldoror. En México debemos destacar al sello y foro Jazzorca y a su creador German Bringas dentro de la producción, creación y difusión del hard free jazz y la noise music. Dentro de estas corrientes del jazz avant garde y la noise music en nuestro país también destacan Luis Fernando “Chino” Ortega, con su sello Helicoidal y Arturo Ortega con su Ediciones Infra.
Arturo Ortega, artista sonoro afincado en Guadalajara y con una extensa trayectoria, realizó bajo su sello Ediciones Infra una antología de música experimental, drone, free jazz y noise music que es una joya del arte sonoro y una muestra viva de lo que se hace referente a estas prácticas artísticas en México; el acoplado nos lleva por cuarenta piezas de extrema experimentación, desde zumbidos zen del estilo drone, al free jazz, el noise, gritos, tarolazos y mucha manipulación electrónica, frecuencias, distorsiones, secuencias. A veces tormentoso, a veces espeso, el escucha podrá experimentar ansiedad, terror, calma o una tremenda sacudida. La colección está acompañada por un fanzine con collages que más que ilustrar las piezas sonoras, las potencian, creando una mixtura sensorial que concreta la experiencia. La colección “Infra ediciones /Compilación México 2020” se encuentra en edición limitada en tres cintas y el fanzine y también de manera digital en: http://bandcamp.com/yum como “Circulo fantasma /Infra ediciones México 2020”. El formado casete le agrega nostalgia y cierta alma del antiguo ciberpunk. Con los audífonos puestos y el ruido saliendo de la casetera portátil uno se siente un proto humanoide incluso en la fila de la tortillería. Recomendamos ampliamente visiten los perfiles de Arturo Ortega y conozcan esta antología iniciática en los misterios del arte sonoro.


Tres cintas y un fanzine, Antología de Infra Ediciones, México, 2020 (noise, ambient, drone, free jazz, avant garde, eletrónica, concreta)
Compilado por Arturo Ortega
Instagram: @infra-mexico / @elpabellondelossueños