FROYLÁN ALFARO
Imagina, querido lector, que alguien te dice que ha logrado ver el mundo tal como es, que ha descubierto la realidad desnuda, sin filtros. Y te dice que lo que creemos ver “fuera” del mundo, en realidad es una mezcla de lo que hay y de cómo nuestra mente lo organiza.
Esto fue, hablando de manera muy general, lo que propuso un filósofo llamado Immanuel Kant en 1781 en su libro Crítica de la razón pura. Su objetivo era responder a una sola pregunta ¿qué puede conocer realmente el ser humano? La pregunta que guía el libro es fácil, aunque el libro no lo es, pero les recomiendo bastante su lectura.
Kant se dio cuenta de algo importante, hasta su tiempo los filósofos se peleaban en dos bandos. Unos, conocidos como los empiristas ingleses (Locke, Hume) decían que todo conocimiento venía de la experiencia. Algo así como llenar un cuaderno en blanco con los datos del mundo. Los otros eran conocidos como los racionalistas (Descártes, Leibniz) creían que algunas verdades estaban en nuestras mentes desde antes, como principios grabados por el dedo de Dios o de la lógica.
Kant no estaba totalmente de acuerdo con ninguno. Por un lado, si todo lo que sabemos viene de los sentidos, ¿cómo explicamos verdades como 2+2=4? Pero, si todo está en la mente, ¿por qué hay cosas que aprendemos con la experiencia y otras que parecen independientes de ella?
Fue ahí donde Kant propuso que la mente no es una copia pasiva del mundo, sino más bien una especie de arquitecto. Cuando conocemos algo, lo que vemos, tocamos o escuchamos no es suficiente. Nuestra mente organiza eso que recibe. Le da forma, como si pusiera una plantilla o un filtro. No vemos las cosas como son, sino como nuestra mente puede entenderlas.
Para explicar esto Kant distingue entre el fenómeno y el noúmeno. El fenómeno es lo que aparece ante nosotros, lo que percibimos, lo que podemos conocer. El noúmeno es la cosa en sí, lo que está más allá de nuestra capacidad de experiencia. Kant dice que nunca conoceremos el noúmeno, es inaccesible para nosotros.
Por ejemplo, cuando ves un árbol, lo percibes en el espacio y el tiempo. Pero Kant dice que el espacio y el tiempo no están en el árbol, están en ti en tu modo de percibir. Son como anteojos que no te puedes quitar. Toda experiencia que tengas estará organizada ya bajo esas categorías de tiempo y espacio. Esto también aplica a conceptos como “causa”, “sustancia”, “unidad”. Kant las llama categorías del entendimiento.
Uno pensaría que no es necesario tanto alboroto para defender lo que se puede conocer del mundo. Pero Kant quería con ello evitar el escepticismo radical de Hume, pues no parece prudente dudar de todo conocimiento. Al mismo tiempo, quería poner freno a las pretensiones de los racionalistas de llegar al conocimiento de Dios, el alma o el universo entero solo con razonamientos lógicos, como si la razón pudiera saltar más allá de la experiencia. Kant dice que hay límites para la razón, que no podemos conocer lo que está más allá de la experiencia posible. Que no podemos probar, ni refutar, que Dios exista, que el alma sea inmortal, o que el universo tenga un inicio en el tiempo, pues, según Kant, la razón se extravía cuando quiere caminar sin el suelo firme de la experiencia. La razón es poderosa, pero no es todopoderosa.
Kant diría que conocer los límites de la razón no ayuda a comprender que el edificio del conocimiento no se construye solo con ladrillos del mundo, sino que intervienen los planos interiores de nuestra mente. Y eso es una buena advertencia, pues si no sabemos hasta dónde puede llegar la razón nos arriesgamos a caer en el abismo de las ilusiones. O como diría el mismo Kant: “La razón humana tiene un destino peculiar: se ve acosada por preguntas que no puede evitar, pero que tampoco puede responder”. Usted qué piensa al respecto, querido lector, ¿podemos conocer el mundo tal cómo es o solo podemos conocer el mundo tal cómo nuestra mente lo interpreta?
Yo creo que conocemos al mundo como lo interpretamos nuestra mente va más allá de la realidad y creo que es por esa razón que cada uno de nosotros vivimos la vida de diferente manera apesar que compartimos el mismo planeta aunque dudo que nuestra experiencia se organice como kant creía que la experiencia tiene un orden estoy de acuerdo con el que tenemos límites y razonamiento pero al final son nuestras propias limitaciones….