DANIEL MARTÍNEZ
“No hay fecha que no se llegue…” y arribamos al 25 de septiembre: U2 cumplió sus cincuenta años. Bono, The Edge, Larry Mullen Jr. y Adam Clayton alcanzaron la cincuentena juntos como banda. Largo trecho para conservar a los mismos integrantes ―como ya lo veníamos diciendo― y al mismo tiempo un cuarteto de amigos. U2 ha demostrado que una amistad puede conservar a una banda, en lugar de que la banda destruya a la amistad, como en tantos otros casos. El pilar fundamental del grupo, el corazón de la unión y la causa de su longevidad fue siempre la amistad: anteponerla a todo, como nos lo relata la autobiografía de Bono, Surrender, 40 canciones, una historia (2022) o el documental A sort of homecoming (2023): “La amistad es algo que nos define. Pero puedes perderla en el camino, por eso tienes que trabajar en ella” ―dice Bono―.
Hay quienes dicen que U2 es la “banda de Larry”; y sí, fue él, un baterista de 14 años, quien convocó a los otros miembros. “Todo comenzó en 1976 cuando Larry Mullen colgó un anuncio de ‘se buscan músicos’ en el tablón de anuncios de la escuela Temple Mount de Dublín: ‘Baterista busca músicos para formar una banda’. ‘Así que el sábado 25 de septiembre de 1976’, recuerda Larry, ‘este peculiar grupo de personas se reunió en mi cocina en Artane. Y ahí empezó todo’”. Bono lo recuerda así: “‘Batería busca músicos para formar banda’. El destino llega por casualidad. Unos cuantos aspirantes habíamos respondido a la invitación de Larry en el corcho de la escuela y entonces, una vez acabadas las clases del día, estábamos todos apretujados en el horno que era la cocina de Larry. ¿Cómo logramos embutir todos los tambores, los amplis y a los aprendices de estrellas de rock en una habitación tan minúscula la primera vez en que nos reunimos?”
De este modo, cuatro amigos adolescentes irlandeses, de catorce, quince y dieciséis años, empezaron una banda cuyos miembros ahora tienen entre 64 y 66. Eran, antes que una banda, amigos; y “éramos una banda, antes de saber tocar”, dijo Bono en entrevistas. Esos cuatro muchachos se dieron cuenta de que “en realidad, no saber tocar no era un problema… la música se trataba más de energía y de intentar decir algo, y no necesariamente de una gran maestría musical”, cuenta The Edge. Todo empezó con un anuncio en una escuela y un conjunto de adolescentes inexpertos terminó por ser una de las bandas más exitosas de la historia del rock.
El otro gran sostén ―consecuencia natural del primero― que ha mantenido a la alineación incólume desde 1976 es la equidad: todo a partes iguales. Las ganancias que U2 ha acopiado desde que empezó a tener éxito siempre se han repartido escrupulosamente en cuatro partes. Sabemos que ese es el motivo de separación de buena parte de grupos, pero Bono aprendió de un amigo de la adolescencia este precepto, como relata en su autobiografía: “La idea de repartirlo todo a partes iguales fue suya. Si Guggi tenía cincuenta peniques me daba veinticinco. Del mismo modo, cuando salíamos con un grupo más grande lo compartíamos todo con todos. Era su forma de ver el mundo”.
Alguien podría pensar que sea difícil para Bono, el frontman tan protagónico del grupo, y en segunda instancia para The Edge, el genio musical, compartir a partes iguales con los demás miembros, en apariencia menos importantes; pero de aquí se desprende un tercer elemento que ha mantenido la cohesión en el conjunto: la humildad. Ni a Bono ni a Dave Evans les ganó el ego ni les dio nunca por proyectos en solitario o por querer imponerse en el grupo, y ni Larry ni Dave se sintieron nunca relegados. Y es que, aunque no lo parezca, se trata de una agrupación muy equilibrada ―el equilibrio es el cuarto pilar― en cuanto a las aportaciones que cada uno da. El dueño, iniciador, arquitecto y base es Larry; el director, el guía y el que aporta la clase al grupo es Adam; el rostro, la voz y el lírico de la banda es Bono; y el virtuoso y cerebro musical es Dave Evans (The Edge).
Hubo momentos críticos, en que estuvieron cerca de la separación. En sus inicios The Edge tuvo una crisis con el dilema entre la religión y la música; al final se decidió por la segunda. Durante los tiempos del Pop (1997), estuvieron al borde de la desintegración por profundas diferencias sobre lo que estaban haciendo, en apariencia tan superficial, mientras “el grunge volvía a hacer rock serio”. El activismo de Bono también ha sido un problema: para los demás miembros ―y para muchos fans― verlo codearse con políticos y magnates que representan todo lo que un rockero odiaría, representa algo difícil o imposible de tolerar. Sobre esto, Paul Hewson (Bono) siempre ha afirmado que para realmente cambiar algo debes hacerlo desde adentro, aunque para algunos eso sea perjudicial para tu imagen. Y de hecho hay varias historias de logros altruistas para combatir la pobreza, la hambruna o el sida gracias a esas relaciones, ilícitas para muchos.
Equidad, humildad, equilibrio y amistad: cuatro pilares, con la amistad al centro ―el secreto de su longevidad―, que han sostenido al cuarteto irlandés. Pese a todo lo que han pasado, se han mantenido a flote y siguen en el mismo barco; la amistad y la banda siguen intactas. Tanto así que el viernes pasado los vimos dar un concierto “sorpresa” en el patio del colegio Temple Mount de Dublín, donde empezó todo, y están celebrando su medio siglo con anuncio de nuevo álbum, Carnaval de luz, y en espera de anunciar la nueva gira. Los fans mexicanos seguimos cruzando los dedos para poder verlos en nuestras tierras; esos sencillos y disco con nombre en español nos dan muy buenos augurios. Nos leemos en la próxima.
