JESÚS UGARTE
El oportunista
“Me toma por sorpresa la muerte de Vargas Llosa, en un momento en el que escapaba de la realidad del transporte público y me sumergía en esa otra vida, quizá más próspera, que es la novela. La llamada fue de mi amigo Raúl, que no pudo contener el llanto al tiempo que recordaba ese viaje que hicimos a Perú con el objetivo de recorrer el imaginario de esos libros que tanto amamos: el distrito de Lince, Miraflores, Bellavista o algún lugar de la Amazonía. Prometimos releer sus libros y, como homenaje, hacer un ciclo de talleres con un módico costo de recuperación, que impartiremos para compartir la dicha de su legado. Porque, como diría el maestro: ‘Un libro abierto es un cerebro que habla.’ Así que, estén atentos.”
La familia trasatlántica
“¿Cómo olvidar el palacio de Buckingham? Esas murallas infranqueables que resguarda la guardia real y que esconden siglos de historias, de las cuales hoy somos parte de una lamentable: la muerte de la reina Isabel II. O, como me gusta llamarle, tía Isabel, pues, aunque no tuve el placer de conocerla, siento que me enseñó a ser mejor persona. Fui afortunada al recorrer esa ciudad que la vio florecer, de entenderla, de coincidir con esos gustos que hoy me llevo para siempre. Como esa obsesión por el Earl Grey durante el Afternoon Tea y galletas de chocolate que, sin saberlo, ya eran mis favoritas.”
El paleontólogo
“Me preparaba para salir y me voy enterando de que el icono del cine francés, Alain Delon, deja este plano terrenal para sumarse a las grandes estrellas del cine que lo acompañaron durante todos sus años de carrera. Estará, en el más allá, abrazando por fin a Mireille Darc —de quien diría que fue el amor de su vida— y conversando, seguramente, con su compatriota y amigo Jean-Paul Belmondo. A propósito de su partida, les comparto un enlace de aquel análisis que hice en 2007 sobre su película Le Samouraï, con el que tuve la oportunidad de consagrarme como ganador de la edición número veinte de los premios de crítica cinematográfica. ¡Au revoir, visage d’ange!”
El negacionista
“Seguíamos puntualmente su programa todos los viernes. Nos prometió que la volveríamos a ver, que sólo era una pausa. No puedo creer que ya no esté aquí con nosotros, nuestra querida Cristina, que nos dejó con las ganas de otra entrevista.
¿Ahora cómo llenaré mis viernes de alegría? ¿A quién escucharé con esa paciencia y esa magia que sólo ella tenía?
Habrá que repetir esos programas de antaño para recordarla y poder soportar su pérdida.”
El adivino post mortem
“¿Llorar? Creo que, si algo nos enseñó el sensei Toriyama, es que, ante cada pérdida, ante cada dolor, hay que sobreponernos. Le hubiera gustado ver a sus fans honrando su obra, emulando sus trazos, alzando los brazos en señal de unión; una que recordara el calor humano que nos hace fuertes ante las adversidades más grandes de esta Tierra. Porque, si hay algo que un Saiyajin siempre tendrá, es coraje y orgullo. Y, ante esta pena que nos embarga, no hay más que fortalecernos y seguir. Hasta siempre, Akira.”
El médium
“Fue en la feria del libro que te vi y, con mi torpe inglés, no pude sino ver esos ojos grandes, atentos, a los que les dije: “Can you sign my book?”. Y, con esa sorpresiva e impredecible manera de ser tan tuya, tan característica de esos libros, me preguntaste algo que no entendí y, por nervios, dije “yes”. Reíste un poco y me arrebataste la pluma de las manos.
Hoy, tu muerte se parece un poco a esos finales intrincados de los que no se sabe qué esperar. Escritor para escritores, diste a mi pluma la posibilidad de explorar, de arriesgarme a todo, de experimentar.
Hasta pronto.

[Foto del libro firmado y foto con el autor]”